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martes, 30 de diciembre de 2025

En diciembre de 2025 nace oficialmente Marc Montijano + Sue

La Navidad ha venido muy productiva y cargada de buenas ideas. Llevamos un tiempo trabajando en este proyecto pero, oficialmente, a partir de ahora, las instalaciones, objetos e intervenciones las desarrollaremos de manera conjunta y se firmarán bajo este nombre.

Marc Montijano + Sue es un equipo de trabajo multidisciplinar cuya práctica parte del diálogo constante entre dos sensibilidades complementarias. Lejos de diluir las esencias individuales, estas se suman y se potencian mutuamente, de ahí el símbolo +. Con habilidades e intereses diversos, empleamos múltiples lenguajes artísticos para desarrollar un trabajo situado en el presente, con una mirada reflexiva y crítica.

Como equipo, nos regimos por dos principios fundamentales: SENCILLEZ Y AUSTERIDAD. De ellos se desprenden múltiples capas conceptuales. En mi caso, el trabajo parte de una raíz más espiritual y filosófica; en el de Sue, el enfoque se orienta más hacia el reciclaje, la recuperación de objetos desechados y una conciencia ecológica. Mi mirada tiende a ser más ácida y política; la suya, más conciliadora y social. La idea es sumar para enriquecernos mutuamente. Unir fuerzas permite que las obras se completen, se redondeen y ganen profundidad.

No abandono, ni mucho menos, mis metamorfosis, están más vivas que nunca. Las performances, acciones, fotografías y videoperformances las continúo realizando de forma individual, como hasta ahora. No se trata de una ruptura, sino de un trabajo paralelo. Mi universo creativo se amplía y enriquece a través de Marc Montijano + Sue.

martes, 17 de junio de 2025

You're a Slave

Se trata de la fotografía de un post-it amarillo, sobre el que he escrito la frase “You're a Slave” (Eres un esclavo), acompañada de un sencillo dibujo de una cara sonriente y tres XXX. La fotografía del post-it es vista a través de la pantalla de mi iPhone, y esta escena es a su vez fotografiada por otro iPhone, estableciendo un juego de capas entre lo real, lo mediatizado y lo reproducido.

Vivimos en una época en la que la libertad se ha convertido en una ilusión cuidadosamente construida. Como ciudadanos, aceptamos de forma voluntaria una nueva forma de esclavitud: la que se disfraza de conexión, de información, de entretenimiento, de seguridad, de modernidad. Nos controlan a través del móvil, ese dispositivo al que acudimos cada pocos minutos como si fuera una necesidad vital. Nos atontan, nos han vuelto impacientes, infantiles, dependientes. Pagamos gustosos pequeñas fortunas por el último modelo para ser vigilados, manipulados, moldeados.

Las modas ya no nacen de la creatividad o del deseo colectivo, sino que se dictan desde algoritmos invisibles, desde intereses económicos y políticos que diseñan no solo lo que consumimos, sino también lo que pensamos. Creemos elegir, pero solo repetimos consignas. Nos rodea una desinformación constante, tan sofisticada que se camufla de verdad, y una vigilancia que ya no necesita imponerse con fuerza: la hemos interiorizado.

Nos dicen qué desear, qué odiar, a quién temer, por quién votar. Y lo aceptamos. Porque es cómodo. Porque distrae. Porque mirar de frente la pérdida de libertad sería demasiado incómodo. Hemos cambiado la autonomía por comodidad. La crítica por el like. La reflexión por la inmediatez. Y así, bajo la apariencia de ciudadanos libres, somos esclavos que pagan por sus propias cadenas.

xxx

This is a photograph of a yellow post-it note, on which I quickly wrote the phrase “You're a Slave”, accompanied by a simple drawing of a smiling face and three XXX. The post-it is seen through the screen of my iPhone, and this scene is then photographed by another iPhone, creating a layered play between reality, mediation, and reproduction.

We live in an era where freedom has become a carefully constructed illusion. As citizens, we voluntarily accept a new form of slavery—one disguised as connection, information, entertainment, security, modernity. We are controlled through our phones, those devices we check every few minutes as if they were a vital necessity. They dull us, make us impatient, infantilized, dependent. We willingly pay small fortunes for the latest model so that we can be watched, manipulated, shaped.

Trends no longer emerge from creativity or collective desire; they are dictated by invisible algorithms, by economic and political interests that design not only what we consume, but also what we think. We believe we are choosing, but we merely repeat slogans. We are surrounded by constant disinformation, so sophisticated it disguises itself as truth, and by surveillance that no longer needs to be enforced—it has been internalized.

We are told what to desire, what to hate, whom to fear, whom to vote for. And we accept it. Because it’s comfortable. Because it distracts. Because facing the loss of freedom head-on would be too unsettling. We’ve traded autonomy for convenience. Criticism for likes. Reflection for immediacy. And so, under the appearance of free citizens, we are slaves who pay for our own chains.

#politicart #socialart #artepolitico #control #manipulacion #poeticasdelcapitalismo

domingo, 9 de febrero de 2025

Ciudadano ejemplar



Ciudadano ejemplar, 2024-25. Instalación compuesta por un cuchillo de cocina intervenido y una cuerda. Medidas variables. El cuchillo lleva escrita la frase “estic massa cansat per pensar” (estoy demasiado cansado para pensar). La obra pertenece a la serie Poéticas del Capitalismo.

La sociedad se mantiene por un peligroso equilibrio. El ciudadano ejemplar es obediente e ignora su verdadera fuerza. Vive por inercia, auto explotado, agotado, demasiado cansado para pensar.

Esta instalación es frágil, los nudos que unen la cuerda con el cuchillo de cocina son débiles. En cualquier momento se pueden soltar.

 

Exemplary Citizen, 2024-25. Installation consisting of an intervened kitchen knife and a rope. Variable measurements. The knife has the phrase ‘estic massa cansat per pensar’ (I'm too tired to think) written on it. The work belongs to the series Poéticas del Capitalismo (Poetics of Capitalism).

Society is maintained by a dangerous equilibrium. The exemplary citizen is obedient and ignores his true strength. He lives by inertia, self-exploited, exhausted, too tired to think.

This installation is fragile, the knots that bind the rope to the kitchen knife are weak. At any moment they can come loose.

 

viernes, 13 de diciembre de 2024

España (Los tres poderes)

España (Los tres poderes)
. 
Instalación compuesta por 50 metros de cuerda de cáñamo. Medidas variables. 2016-2024. 

Instalación creada en 2016 y materializada por primera vez para la exposición Ddarko vs Montijano, en la galería El Pacto Invisible, del 24 de junio al 17 de septiembre de 2016. La pieza no la incluí en la exposición. Aunque estuvo instalada en el espacio, finalmente la sustituí por otra antes de la inauguración. No terminaba de encajar con el discurso general de la muestra.

En 2024, con alguna modificación en el título y dentro del proyecto Poéticas del Capitalismo, la revivo (la retomo, la rescato) y cobra aún más sentido. Por desgracia encaja completamente en el contexto actual.

Es una obra tremendamente simple, con un mensaje muy directo. Retrata a un país que ha olvidado en quien recae la soberanía nacional. Al servicio de quien están los poderes del Estado. Un país que cada vez suma menos y resta más al ciudadano, que no está cuando se le necesita. Que se retuerce y corrompe camuflado entre burocracia, leyes e intereses de partidos. Un Estado que asfixia. 

Fotografías realizadas en el Laboratorio de Performance. La obra forma parte de la serie Poéticas del Capitalismo.

miércoles, 23 de octubre de 2024

En 2024 necesitaba parar y reflexionar

Necesitaba parar y reflexionar. La solución que adopté fue un poco drástica, pero necesaria. Renunciar a la venta de "objetos" para el mercado del arte durante un año, durante 2024. A lo largo de este año, mi obra no ha estado a la venta, no se podía coleccionar, no se podía poseer, no he participado en exposiciones ni he invitado a coleccionistas a mi estudio. Solamente he hecho un par de proyectos, proyectos inaplazables y necesarios, pero no comerciales. De 30 de octubre de 2023 al 28 de enero de 2024 en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, CAC Málaga, estuvo expuesto mi trabajo El Lenguaje de los pájaros en el Espacio 5; y el 9 de marzo de 2024, en ARCO Madrid realicé la performance de cinco horas de duración Acció a contracorrent. Pequeño homenaje a Camila Cañeque (1984-2024).

Mi alma y mi cuerpo me pedían este tiempo de paz en solitario. Esto me ha dado pie a pensar tranquilo, evitando interferencias y contaminaciones. Sin presión he podido ver con claridad en mí y en los demás. Para crear necesito introspección, soledad, silencio. Alejado del ruido he podido darle el empujón a mi trabajo (empujón conceptual), sanarme y fortalecerme.

No todo ha sido misticismo y pensamientos ascéticos dentro de una cueva, también estamos aprovechando el parón para hacer obras en el estudio, mejoras importantes como poner un tejado nuevo o una estufa en condiciones. Acondicionando el espacio para los preparar los proyectos que vienen. Ya suenan los tambores de guerra, 2025 se aproxima. Muy feliz.

lunes, 30 de septiembre de 2024

Córdoba

Cambio de aires una temporada. Tras cuatro años geniales trabajando en la UMA, me cambio por un tiempo a la UCO.

Una pequeña aventura que me permitirá descubrir una bella ciudad con calma, vivirla, respirarla, sentirla. Odio ver las ciudades como turista, me gusta pasear sin rumbo, sin plazos, sin visitas obligadas. Sin tener que ver o hacer nada concreto.

Espero que Córdoba, cuajada de cultura, me inspire nuevos proyectos, me susurre ideas. Todo suma y alimenta mi alma. Estoy deseoso de encontrar esa cafetería o terraza en el casco antiguo de Córdoba que me invite a escribir en mi cuaderno mis próximos pasos.

Todavía no he tenido tiempo de hablar con Maimónides, Averroes o Séneca sobre arte de acción. Seguro que compartimos muchos puntos de vista. La performance da mucho juego.

martes, 27 de agosto de 2024

Inmadurez emocional

Ayer, tras unas semanas de descanso, comencé a ponerme al día. Agosto está siendo un mes insoportablemente caluroso. No recordaba una sensación tan desagradable. Un calor húmedo y bochornoso por el que me estoy planteando una huida la norte. Este podría ser el tema, pero quiero hablar de otra cosa.

Por qué tiene la gente la manía de competir conmigo. Me pasa siempre. Siempre que consigo algo, que logro algún pequeño éxito o reconocimiento, aparece el tonto o la tonta que quiere demostrar que la tiene más grande. Que se lo merecía más, que es más inteligente, demostrar que es superior. No solamente hablo de lo artístico, sino también del mundo académico, brotan quienes necesitan demostrarme que saben más que yo de performance o de las materias que imparto en el grado de historia del arte. Ellos ganan, yo no sé nada, estoy en un continuo y feliz aprendizaje.

Aunque es evidente el complejo de inferioridad que despierta esa reacción, no deja de ser una sensación muy cansina, especialmente si uno no se considera una persona competitiva. No me quiero medir con nadie, ni compararme, es más, generalmente me importa poco lo que hacen los demás. Siento decirlo tan crudamente. Si consiguen algo me parece maravilloso, no soy envidioso, pero estoy enfocado en lo mío, me dedico a trabajar y poco más. Soy un ratón de biblioteca. No concibo esa lucha de egos absurda.

Para mí el éxito de los demás no es una amenaza ni un motivo de comparación, sino algo que simplemente sucede y que celebro si le ocurre a un amigo o conocido. Por eso no entiendo porque mis logros ofenden o molestan a los demás, aunque intuyo la inmadurez emocional que genera esa reacción.

lunes, 24 de junio de 2024

La cultura para una sociedad inculta

El arte se ha hecho tremendamente infantil y superficial, para gustar a una sociedad epidérmica, materialista y que huye de complejidades conceptuales. La cultura para una sociedad inculta.

Muchos creadores y demasiadas galerías oliendo el dinero, han tomado el camino comercial y fácil, saciando de vacuidad a un público cada vez más analfabeto artísticamente. Pero en último término, no son los culpables de este desastre, al fin y al cabo, les dan comida basura a los que demandan entretenimiento y comida basura (arte basura). Tal vez deberíamos empezar a señalar el origen de este mal.

El verdadero problema está en el poder, un lugar de privilegio en el que deberían primar otros criterios. Hablo de los directores de museos, de los comisarios, de los críticos de arte... profesionales que promueven y fomentan esta versión ultra capitalista y pueril del arte, sumándose irresponsablemente al carro de la moda y multiplicando su venero en su área de influencia. Ya sea por acción o por omisión.

Que nadie se preocupe, es solo una opinión, pueden seguir comprando estas piezas a precio de oro e inflando la burbuja. Es una inversión segura. Camiones llenos de muñequitos y pinturas multicolor, obras vacías e inofensivas que huelen a plástico llegarán pronto a tu ciudad y quedarán preciosas en tu salón.

viernes, 10 de mayo de 2024

El camino del ermitaño

Mi mundo es áspero y austero, es del color del saco, de la cuerda. No es rosa, ni arcoíris, no hay confeti ni un puñetero DJ amenizando la velada. Abrazo todas las banderas y ninguna, sin ser abanderado de nada. No participo de la fiesta, no hay nada que celebrar.

Mi trabajo es introspección y soledad. Así ha sido siempre.

No verás mi obra en estos rincones festivos del arte, sean garitos de modernos o grandes moradas del poder. Mi trabajo no sirve de relleno, ni es una excusa para pasar el rato y echar unas risas. Aborrezco el arte como entretenimiento, ya estamos suficientemente entretenidos… en nuestra sociedad lo que nos hace falta es pensar. No necesitamos más propuestas para divertirnos y distraernos.

Mi arte es fruto del silencio y la quietud, de la investigación y del trabajo constante, surge alejado del ruido del rebaño. No encaja en este mundo superficial y eso me hace feliz. Seguramente muchos no lo entiendan, me extrañaría lo contrario.

martes, 16 de abril de 2024

Espíritu Dada. Mr. Duchamp, the smart phone rots my mind.

Recurro al absurdo, a la provocación, a la ironía… me gusta descolocar y crear confusión, sobre todo cuando escribo. Digo y me desdigo, no quiero grilletes. Mi madre es Marcel Duchamp, mi padre es Rrose Sélavy. No creo en los manifiestos, aunque los redacte. Todo es una gran performance.

Hace tiempo que abracé el espíritu dadaísta en mis textos. Vivo en el umbral de lo incierto. No te creas todo lo que digo, todo aquello que escribo. Dos bestias enfurecidas se lanzan dentelladas sin alcanzarse, sin apenas herirse. No te acerques a ellas, sólo yo las puedo amansar.

Al despertar mi corazón palpita triste. Es literatura, es poesía, es ficción, es realidad. Con mis palabras retorcidas quiero confundirte, hacerte huir de tu madriguera, sacarte de ese lugar cómodo en el que te has instalado, confortable pero ficticio. Voy a golpearte con mi pierna ortopédica hasta avivar tu llama. Quiero que abraces el antiarte y aborrezcas el mercantilismo actual. Pronto llegarán los barcos de China cargados de regalos.

Tal vez no sea culpa tuya, vivimos en una sociedad idiotizada en la que no existe la culpa. Mr. Duchamp, the smart phone rots my mind. Todos somos víctimas, la debilidad hecha virtud. Para no anestesiarme con fármacos, leo y releo continuamente los mismos libros sobre filosofía, arte, simbología, religión y esoterismo, y pronto los olvido. Son libros que huelen a viejo. Mi mente es frágil y mi biblioteca demasiado extensa. Debería trasladarme a una casa más grande.

jueves, 11 de abril de 2024

Encontrando el camino

Tras este falso retiro de meses, trabajando mucho pero alejado del ruido del arte mundano y servil, apartado de grupos y grupúsculos, de risas y abrazos huecos, estoy retomando el camino. Qué zalamero y venenoso es nuestro mundo. Desintoxicado de energías oscuras, he podido pensar hacía donde camino con mi trabajo artístico o lo que es lo mismo, hacía donde va mi vida. Nuestra vida.

Necesitaba hacer balance, algo fundamental después de muchos años dando guerra. Pelear siempre a contracorriente desgasta. Necesitaba respirar profundo. Sin interferencias todo se aclara, sin prisas absurdas he podido hacer un ejercicio de introspección, muy necesario y sanador. Fortalecido y con gran parte de las heridas curadas, no he llegado a ninguna conclusión mágica, pero he subrayado algo que siempre he sabido: luchamos sin bandera y solos.

Como digo, no he descubierto nada nuevo, pero a veces necesito recordar obviedades para sonreír al mirar atrás. Todo esto lo hemos logrado sin la ayuda de nadie. Siempre ha sido así, peleamos en el arte sin servidumbres ni vasallajes, desde la verdad, lo que nos hace más fuertes e imprevisibles.

DESPERTA FERRO.

jueves, 15 de febrero de 2024

Ciertas esperanzas

Este cuatrimestre imparto clases en la Facultad de Bellas Artes, tengo una asignatura en primero que me indica que no todo está perdido, hay vida más allá de los likes de Instagram y los reportajes de prensa interesados de dudosa objetividad. A estos chichos que no llegan a los veinte años, les importa muy poco lo que pueda decir un periódico o la televisión y ya saben que por norma los políticos mienten, han venido al mundo con la inocencia perdida. Son alumnos muy jóvenes, pero se les nota el brillo de una nueva generación con otros gustos y valores.

Todos los años, si las asignaturas me lo permiten, suelo enseñarles el trabajo de artistas actuales y les hablo de algunos creadores locales. Les muestro varias obras y debatimos. Los que han tenido más éxito, los que menos, los más arriesgados, los más comerciales… Me interesa que conozcan los grandes referentes de nuestro tiempo, pero también resulta interesante que estén al tanto del ecosistema más próximo y, sobre todo, me gusta conocer su opinión. Lo hago tanto en Bellas Artes como en Historia del Arte.

Para mi sorpresa, agradable sorpresa, los últimos años estoy notando menos docilidad hacia lo impuesto. Parece que esta nueva generación tiene más criterio, comienza a distanciarse del gusto nefasto de la última década. Ya no están enamorados del petardeo, las consignas facilonas y el arte vacío muñequil. Les sigue interesando mucho el manga y el anime, pero por la vía de la ilustración, el diseño o los videojuegos. No lo equiparan a un Rembrandt o a un Picasso, entienden que ocupan parcelas muy diferentes. Y cada vez son más los que me hablan de arte político o social y surgen nombres como Santiago Sierra o Rogelio López Cuenca (lo que me hace entrar internamente en éxtasis).

¿Esto significa que la gran burbuja de humo del capitalismo artístico se va a pinchar? No lo sé, pero albergo ciertas esperanzas y tengo claro que cada vez engañan a menos gente.

viernes, 5 de enero de 2024

Una inmaterialidad militante (Manifiesto inmaterial II)

La performance destaca, en primer lugar, como una forma artística más sostenible y comprometida, al reducir el impacto ambiental. Al evitar la producción masiva de obras físicas, la performance minimiza la generación de residuos y la utilización de recursos naturales, abogando por un enfoque más ético y respetuoso con el medio ambiente. En mi caso, para acudir al ejemplo más cercano, para elaborar las performances e instalaciones, evito materiales sintéticos y contaminantes, usando siempre cuerdas de origen natural, de cáñamo concretamente —cada vez más costosas y complicadas de encontrar—, y objetos reciclados que reutilizo dándoles una nueva vida. Los objetos que intervengo y que empleo en las instalaciones y performances, han sido encontrados en la basura, deshechos que son devueltos a la sociedad a través del arte. En este sentido, y bajo este punto de vista, la performance no solo se erige como una expresión artística, sino también como un mensaje de compromiso con la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental en el mundo del arte contemporáneo.

La elección consciente de materiales naturales y el hecho de rescatar objetos abandonados, queda claro que no es un capricho, es un posicionamiento político. Hay una parte de mis proyectos más filosófica, que requiere un análisis profundo y más detallado, pero en paralelo lanzo un mensaje claro en el que invito a un menor consumo, abogando por reutilizar y reciclar. Dando un paso definitivo en este sentido, al renunciar a la producción de objetos para el mercado del arte a partir de 2024. Mi obra ya no está a la venta, no se puede coleccionar, no se puede poseer, tan solo se puede vivir, experimentar o sentir.

Tanto en El lenguaje de los pájaros, 2023, como otros proyectos de los últimos años, sobrevuela la preocupación por el posible colapso de nuestra sociedad, fruto del materialismo desmedido y el consumismo irracional. Estos proyectos están planteados desde una inmaterialidad militante, que señala la responsabilidad de cada uno de nosotros, todos somos culpables y parte de la solución. Entiendo el arte como herramienta social y creo que debemos actuar ahora. Un cambio afrontado en el día a día, que no requiere de grandes y espectaculares conquistas, sino de algo mucho más importante, actuar en nuestro entorno cotidiano, modificar el modo en el que vivimos, acciones cotidianas que sumadas generan una notable mejora.

Al impedir en mi trabajo la compra y la posesión —base de nuestra sociedad capitalista—, e incorporar lo desechado a la obra, invito a la reflexión, cuestionando nuestra relación irresponsable con los objetos materiales y las consecuencias que ello tiene para el planeta. Estableciendo un diálogo sobre la acumulación, el desperdicio y la abundancia. Cada intervención se convierte en un testimonio visual de la capacidad de transformación inherente al arte, el arte como herramienta social, desafiando la percepción convencional de lo desechado, de aquello que no tiene valor bajo nuestra óptica consumista y del dañino ciclo de acumulación y descarte de objetos materiales. Esta práctica artística no solo se traduce en la creación de obras visuales, sino que también sirve como un eco de conciencia ambiental y social, invitando al espectador a reconsiderar la manera en que interactuamos con nuestro entorno y los objetos que conforman nuestro día a día.

viernes, 29 de diciembre de 2023

Manifiesto inmaterial

El lenguaje de los pájaros, 2023.
En 2024 comienza un nuevo ciclo.

Quiero hundirme en mis raíces y en el universo filosófico que me sostiene, sin paracaídas. Siento que, con la renuncia a la venta del objeto material, he comprado mi libertad. Este cambio de actitud no es un capricho, es un posicionamiento político. No creo que el arte deba ser un producto de consumo más dentro de nuestra sociedad capitalista. Un universo lleno de modas, intereses, injerencias y planteamientos superficiales que me incomodan. Mi mirada es otra, llevo años buceando en nuestra parte espiritual y desarrollando proyectos sociales y políticos, por lo que formar parte del problema me creaba muchas contradicciones.

Respeto todos los puntos de vista, pero bajo el paraguas de mis investigaciones y, sobre todo, bajo el escrutinio de mi conciencia resultaba doloroso e incoherente seguir viviendo una mentira. Desde hace cuatro o cinco años ya era insostenible esta situación. La mayoría de mis proyectos no estaban a la venta. Mi conciencia me impedía vender una instalación hecha con trozos de pateras naufragadas o una videoperformance que trata sobre la violencia vicaria. Comerciar con eso sería una abominación.

Esta renuncia en firme al mercado del arte me permite dar un paso más. Sigo empleando el arte como herramienta social, ahora más que nunca, ya que sin el producto material no hay posibles atajos, distracciones o condicionantes. Mato la posibilidad de la tentación, hago lo que hago porque creo que es lo que debo hacer. No participo del circo, ni debo rendir pleitesía a nadie, no pretendo encajar ni gustar, solamente quiero investigar para seguir avanzando. Este punto de vista no es nuevo en mí, como escribí en Miserere Nobis III, una de mis obras, en 2021: “No decoro casas, ni fabrico juguetes, ahora que está tan de moda el arte superficial, propio de nuestra sociedad decadente, materialista e infantilizada”. Esas palabras expresaban algo que ya sentía, y encajan con el espíritu actual, pero todavía no me atrevía a romper con el mercado, con las galerías, con el coleccionismo…

En este momento, con mi nuevo proyecto, Cordes i paraules, juego e investigo sin pretender nada material a cambio, buceo en clave íntima dentro del acto creativo con total libertad, sin contradicciones ni dilemas morales. Siguiendo la estela de El lenguaje de los pájaros (2023), estoy enfocado en un trabajo más pausado, más reflexivo y conceptual, para elaborar un fruto efímero con el mayor mimo posible, a la disposición de quien lo pueda ver. No hay obra más allá de la experiencia, de la vivencia, del momento.

Continuaré haciendo muchos proyectos, los documentaré o los elaboraré para poder mostrarlos, pero no se podrán comprar. No vendo objetos, ni fetiches, no hago productos comerciales ni piezas decorativas. Mi trabajo artístico, a partir de 2024, no se puede coleccionar, no se puede poseer, tan solo se puede vivir, experimentar o sentir. No está a la venta. Daré aún más prioridad a lo inmaterial. Es decir, seguiré dando conferencias, haciendo performances, creando diversas acciones e instalaciones efímeras y exhibiendo videos y fotografías en museos e instituciones culturales, pero una vez hechas se desvanecerán. Los particulares no podrán comprarlas, ni adquirir tampoco ningún producto derivado. No cierro la puerta a las instituciones que quieran conservar mi trabajo, pero por el momento no participo del circuito comercial. Necesito tomarme un tiempo, parar y reflexionar.

Existe el problema que como sociedad valoramos poco aquello que no cuesta dinero. Cuanto más caro más ansiado. Yo no regalo mi arte, sigue siendo costoso, pero ahora es mucho más sutil y escurridizo, no se puede poseer.

Como dijo San Ignacio: “Avanza y prende fuego al mundo”. FELIZ 2024.

jueves, 23 de noviembre de 2023

Aquella funesta comunidad

El subsuelo del arte huele a mediocridad y mucha frustración. Cuanto más pequeño sea el nivel, mayor serán el número de empujones y codazos. Por eso intento evitarlo. Pero a veces meto la pata, peco de inocente y sintiéndome entre amigos me quito la armadura y me doy un paseo por los arrabales del arte. Gran error.

En los últimos meses he frecuentado demasiado los bajos fondos y el hedor se me ha hecho insoportable. Un olor rancio a  orines y estiércol sistémico, fruto de la cobardía, la vileza, la degradación y la putrefacción moral proveniente de los complejos y miedos de una comunidad pequeña. Siendo muy joven, mientras me formaba de la mano de un artista de cierto éxito, en los últimos capítulos de su vida, me advirtió: “Ten cuidado con los artistas que no han logrado destacar, están llenos de rencor por sus fracasos y harán todo lo posible para que tú también fracases”. En su momento no le presté demasiada atención, pero ahora, habiendo vivido lo que he vivido, le doy completamente la razón.

Al puñado de infelices de aquella funesta comunidad, no les guardo rencor, solamente indiferencia, los pobres son la nadería absoluta no necesitan más males encima. Pero ahora entiendo perfectamente el devenir de sus tristes e intrascendentes existencias, su fracaso personal y profesional es simplemente fruto de su bajeza moral. Se han ganado a pulso vivir la vida que malviven.

jueves, 1 de diciembre de 2022

Cien palabras sobre el Capitalismo

Cien palabras sobre el Capitalismo de Marc Montijano.

El artista Marc Montijano reflexiona sobre el capitalismo en su último trabajo. Una propuesta con la que nos invita a examinar con honestidad y espíritu crítico nuestro modo de vida y sus consecuencias. Un proyecto con el que recorrerá España durante 2023.

La primera performance de Cien palabras sobre el Capitalismo tendrá lugar en los próximos días en Hidden Gallery. Es un proyecto que consta de varias acciones, con el que el artista recorrerá diversas ciudades de España, hasta completar todo el ciclo con las cien palabras. En la primera acción trabajará con los términos: soledad, avaricia, insatisfacción, vanidad, esclavitud e impaciencia.

Aunque ya está todo cerrado y listo para su ejecución, el artista no ha desvelado ni el día ni la hora de la performance. Para esta ocasión, Hidden Gallery ha organizado un evento privado, al que el artista ha invitado a ver la performance en vivo a un número muy reducido de personas, que funcionan como testigos. Es un proyecto pensado para sortear la censura de las redes y poder propagar su mensaje. Para él, lo importante es el contenido, que llegue el mensaje al mayor número de personas posibles, a un público global.

Sobre la performance Marc Montijano ha indicado:

“Todo el proyecto reflexiona sobre el capitalismo y la sociedad que hemos construido. A través de unas imágenes muy directas, una reflexión visual, con un desarrollo entre lo ritual y lo poético. Pero que fructificará en una acción cruda, más descarnada de lo habitual, ya que busco una imagen muy concreta, para exponer y reproducir masivamente. Repetiré la acción en diversas ciudades con diferentes personas hasta escribir todas las palabras, en total cien. Por eso se llama Cien palabras sobre el Capitalismo.

Por lo general en mis performances reflexiono, con espíritu crítico, sobre distintos aspectos de la relación del ser humano y la sociedad actual, hablo del hombre embrutecido y la necesidad de cambio. Pero en este proyecto, doy un paso más, entro de lleno en el problema de fondo, no hablo de un pequeño cambio sino de la base de nuestra sociedad. Observo agotamiento, colapso y una sensación de fin de ciclo, tal vez por ello este proyecto tiene una mayor dosis de acidez. Hay una frase del artista Ai Weiwei que aparece en su libro de memorias 100 años de Alegrías y penas, que plasma perfectamente el espíritu que subyace en este trabajo: ‘¿puede una civilización construida sobre la desgracia ajena durar para siempre?’ Con este proyecto invito a todo el mundo asomarse al precipicio y les pido que miren con valentía al fondo”.

La primera acción tendrá lugar en Hidden Gallery, en Villanueva del Rosario (Málaga), espacio expositivo dirigido por la gestora cultural malagueña, Susana Hermoso-Espinosa. La galería está especializada en el arte de acción y los proyectos con implicaciones sociales.

lunes, 28 de enero de 2019

Migraciones forzadas

Instante de la acción La Cruz de Trafalgar, enero de 2019.
Desde noviembre estamos realizando una estancia de varios meses en la zona costera de Cádiz para imbuirnos en la búsqueda de elementos y sensaciones de todo lo que está ocurriendo con la migración. El objetivo de este proyecto es generar una serie de piezas, para ser expuestas en diversos museos y galerías, aportando visibilidad a esta problemática.

En esta ocasión no se trata de una performace aislada o una serie de acciones, sino de un proyecto multicisciplinar que engloba también esculturas, instalaciones, fotografías y textos en los que investigamos y reflexionamos sobre las migraciones eligiendo para ello un zona geográfica particularmente sensible, como los son las playas de Barbate, Los Caños de Meca, Trafalgar, El Plamar…

Desde hace varios meses estamos trabajando sobre la inmigración. Investigo sobre las oleadas de migraciones forzadas que tienen lugar por las duras circunstancias económicas, sociales y políticas que sufren millones de personas en todo el mundo. En este caso estoy trabajando sobre las personas que intentan llegar a Europa, pero es un problema global, que requiere urgentemente atención y soluciones mundiales. Ni que decir de las miles de personas hacinadas en los campamentos de refugiados en Grecia o la caravana de migrantes centroamericanos que se encuentra en la frontera entre México y EEUU, por citar dos ejemplos más. Quiero remarcar el carácter de migraciones forzadas, no es un capricho, ni siquiera la búsqueda de una situación mejor, es una cuestión de supervivencia. Estas personas sufren inmensas penurias y se juegan la vida, muchos de ellos perdiéndola, porque no tienen alternativa en su país de origen. Es un tema muy duro. Desde que nos hemos trasladado a esta zona, en apenas dos semanas, el mar ha devuelto el cuerpo de veintidós personas en las costas de Cádiz.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Sin mirar atrás

Me camuflo entre seres grises, pero nunca he sido uno de ellos. Les sonrío y finjo interés por sus vidas, por sus anécdotas clónicas. No me interesan sus esclavitudes voluntarias, pero las escucho con educación. 

El problema es que ese veneno engancha. A veces me olvido a mi mismo, me confundo con el paisaje, el humo me desorienta y me pierdo. Por fortuna siempre me despierto, tras algunos meses extraviado. Me siento como un pobre pájaro enjaulado cada vez que normalizo.

La vida prefabricada no es para mí.

domingo, 15 de abril de 2018

Performance art

Despertando de la hibernación, tras un largo invierno. Transitando, investigando sobre el arte de acción, sobre la performance, tanto desde la práctica como desde la teoría desde hace ya más de diez años. Algunos más. Y aun así me siento el nuevo, aunque cada vez lo sea menos a los ojos de los demás. Por fin creo que las cosas ocupan su lugar correcto. Ordenando el caos. Seguramente mañana piense distinto. Nuevos proyectos de acción, nuevas performances a la vista, nuevas sonrisas en mi corazón acompañado de mi compañera de aventuras en este mundo maravillosamente raro de la performance. Arte vivo, vida, libertad, live art, performance Art.

lunes, 5 de febrero de 2018

Redes sociales

Las redes sociales son el premio de consolidación para los que tienen una vida gris o, dicho sin ambages, una existencia triste (una vida de mierda). Son la segunda oportunidad virtual para los que se sienten insatisfechos con la realidad. Ahí se hacen fuertes, locuaces, incisivos e incluso atractivos, con pose ensayada y unos filtros. Un peligroso juguete para darle cierto lustre al malogrado recorrido vital de muchos.

En el arte, por desgracia, es común que espíritus pobres intenten brillar en esta ficción digital y no sólo hablo de artistas.

De la vanidad no me quejo, a estas alturas del desastre es un mal menor. Pero lo que si me molesta de las redes sociales es que potencian las bajezas del ser humano, demasiados las utilizan para sus desahogos furiosos y llenos de rabia o directamente para insultar, vejar o acosar a conocidos y extraños. Nos hemos convertido en una sociedad de maleducados y, lo que es peor, de cobardes. En persona son pocos los que se atreven a repetir lo que braman con vehemencia en las redes.

Pero todo esto no es más que el caparazón, el uso epidérmico de las mismas. Las luces y los fuegos artificiales, el cebo o carnada que nos hace picar en el anzuelo. Su verdadera función no es recreativa. Las redes sociales sirven para controlarnos, manipularnos y dirigirnos.

Hemos renunciado a la libertad por un poco de notoriedad en nuestro pequeño e intrascendente mundo. Regalamos nuestra privacidad por el aplauso o alago (like), de un amigo que nunca lo fue, de un antiguo compañero de clase, de un primo lejano o directamente de un completo desconocido. Qué fácil es regalar las cosas valiosas que otros consiguieron (con siglos de esfuerzo), por nosotros.

Las redes sociales, junto a las grandes empresas tecnológicas, comercian con todos nuestros datos. El gran negocio de internet en la actualidad es la venta de datos, los datos que les damos queriendo o sin querer. Vivimos en una encuesta constante en la que no existe ninguna privacidad. Nos hemos convertidos en un producto, una suma de datos, un perfil con el que comerciar o al que manejar-manipular. La información de una persona es intrascendente, pero datos de millones de personas analizados y procesados, constituyen un material muy valioso, que puede emplearse para muchos fines y no sólo comerciales. 

Vivo en este mundo y utilizo las redes en mi trabajo desde hace muchos años, no niego el valor positivo que pueden tener las redes sociales como herramienta laboral, pero los riesgos son muy altos cuando vomitamos alegremente en ellas toda nuestra vida privada. Privado es aquello que debería, por nuestra seguridad, quedar en un ámbito cercano y familiar.

Para paliar ciertos males e intentar equilibrar un poco la balanza, ofrezco una pequeña solución, tal vez un parche momentáneo. Invito a desinformar, a usar internet de un modo crítico, para aprovechar su inmenso potencial, pero sin perder el control. La desinformación como un acto consciente y reivindicativo.

El proyecto La desinformación es poder nació en enero de 2017, todo el que lo desee puede usar esta herramienta tan simple como efectiva.

Más información:
https://www.marcmontijano.com/obras/la_desinformacion_es_poder