jueves, 10 de mayo de 2018

Performance Agua

Hace tiempo que quería trabajar sobre el cambio climático y sus consecuencias, cada vez más evidentes. Sus efectos en el agua son especialmente preocupantes, con los acuíferos y los embalses cada vez más secos. En España vivimos últimamente en un verano eterno, nos estamos acostumbrando a la sequía, y cuando llueve lo hace de forma violenta con tormentas e inundaciones. El origen de todo, no es otro que la acción del ser humano, un ser humano embrutecido y egoísta, que contamina, agota y destruye. Sé que como artista no puedo hacer gran cosa, pero a través de mis acciones intento denunciar una realidad y mostrar una alternativa más benigna.

El agua, la sobreexplotación de los recursos hídricos, es un problema mundial, pero en Almería la situación preocupa especialmente. Este proyecto hunde sus raíces en Almería, para su preparación estuvimos en el manantial de Río Aguas, un oasis que se agota a pasos agigantados. E incluso quise acercarme filosóficamente a esta tierra, investigando sobre el místico sufí almeriense del siglo XI Ibn al-Arif.

En alquimia el agua es el pensamiento, la prima materia, la falta de él, la inconsciencia del ser humano es la causa de su derroche, su sobreexplotación y su mal aprovechamiento; el agua es también uno de los cuatro elementos, símbolo del salvador, y representa el espíritu divino femenino. Bajo estos parámetros y algunos más, he querido indagar en este proyecto.




MARC MONTIJANO
Agua. Metamorfosis XXII

COORDINACIÓN:
Susana Hermoso-Espinosa García.

AGRADECIMIENTOS:
A los modelos (cuatro personas muy especiales), al staff y a todos los que me acompañaron de un modo u otro en este proyecto. Mención especial para la ciudad de Almería, Cristian Rodríguez Agudelo y Rafael Doctor Roncero.

LUGAR Y FECHA:
Centro Andaluz de la Fotografía (CAF), de Almería (España)
2 de noviembre de 2017

Para ver la galería completa vsita mi web:

domingo, 15 de abril de 2018

Performance art

Despertando de la hibernación, tras un largo invierno. Transitando, investigando sobre el arte de acción, sobre la performance, tanto desde la práctica como desde la teoría desde hace ya más de diez años. Algunos más. Y aun así me siento el nuevo, aunque cada vez lo sea menos a los ojos de los demás. Por fin creo que las cosas ocupan su lugar correcto. Ordenando el caos. Seguramente mañana piense distinto. Nuevos proyectos de acción, nuevas performances a la vista, nuevas sonrisas en mi corazón acompañado de mi compañera de aventuras en este mundo maravillosamente raro de la performance. Arte vivo, vida, libertad, live art, performance Art.

lunes, 5 de febrero de 2018

Redes sociales

Las redes sociales son el premio de consolidación para los que tienen una vida gris o, dicho sin ambages, una existencia triste (una vida de mierda). Son la segunda oportunidad virtual para los que se sienten insatisfechos con la realidad. Ahí se hacen fuertes, locuaces, incisivos e incluso atractivos, con pose ensayada y unos filtros. Un peligroso juguete para darle cierto lustre a la malogrado recorrido vital muchos.

En el arte, por desgracia, es común que espíritus pobres intenten brillar en esta ficción digital y no sólo hablo de artistas.

De la vanidad no me quejo, a estas alturas del desastre es un mal menor. Pero lo que si me molesta de las redes sociales es que potencian las bajezas del ser humano, demasiados las utilizan para sus desahogos furiosos y llenos de rabia o directamente para insultar, vejar o acosar a conocidos y extraños. Nos hemos convertido en una sociedad de maleducados y, lo que es peor, de cobardes. En persona son pocos los que se atreven a repetir lo que braman con vehemencia en las redes.

Pero todo esto no es más que el caparazón, el uso epidérmico de las mismas. Las luces y los fuegos artificiales, el cebo o carnada que nos hace picar en el anzuelo. Su verdadera función no es recreativa. Las redes sociales sirven para controlarnos, manipularnos y dirigirnos.

Hemos renunciado a la libertad por un poco de notoriedad en nuestro pequeño e intrascendente mundo. Regalamos nuestra privacidad por el aplauso o alago (like), de un amigo que nunca lo fue, de un antiguo compañero de clase, de un primo lejano o directamente de un completo desconocido. Qué fácil es regalar las cosas valiosas que otros consiguieron (con siglos de esfuerzo), por nosotros.

Las redes sociales, junto a las grandes empresas tecnológicas, comercian con todos nuestros datos. El gran negocio de internet en la actualidad es la venta de datos, los datos que les damos queriendo o sin querer. Vivimos en una encuesta constante en la que no existe ninguna privacidad. Nos hemos convertidos en un producto, una suma de datos, un perfil con el que comerciar o al que manejar-manipular. La información de una persona es intrascendente, pero datos de millones de personas analizados y procesados, constituyen un material muy valioso, que puede emplearse para muchos fines y no sólo comerciales. 

Vivo en este mundo y utilizo las redes en mi trabajo desde hace muchos años, no niego el valor positivo que pueden tener las redes sociales como herramienta laboral, pero los riesgos son muy altos cuando vomitamos alegremente en ellas toda nuestra vida privada. Privado es aquello que debería, por nuestra seguridad, quedar en un ámbito cercano y familiar.

Para paliar ciertos males e intentar equilibrar un poco la balanza, ofrezco una pequeña solución, tal vez un parche momentáneo. Invito a desinformar, a usar internet de un modo crítico, para aprovechar su inmenso potencial, pero sin perder el control. La desinformación como un acto consciente y reivindicativo.

El proyecto La desinformación es poder nació en enero de 2017, todo el que lo desee puede usar esta herramienta tan simple como efectiva.

Más información:
https://www.marcmontijano.com/obras/la_desinformacion_es_poder

lunes, 22 de enero de 2018

De cuerpo presente

Hay trabajos mejores y peores y, sobre todo, hay trabajos que producen una mayor satisfacción que otros. De cuerpo presente, es tal vez hasta la fecha la performance de la que más orgulloso me siento. Es una acción formalmente pequeña, sin grandes ostentaciones, pero que trasmitía exactamente lo que quería trasmitir. Lograba el clima que quería lograr, sumiendo a los que la pudieron ver y sentir, en el estado ánimo adecuado para hacerles llegar un mensaje, un mensaje duro pero importante: denunciar las dramáticas cifras de mujeres asesinadas en España en 2017.


Aquí dejo parcialmente la información de prensa:
Jueves ocho de la tarde, mientras en la parte superior de la galería se celebra la inauguración de la exposición Reliquias desde la periferia del artista Marc Montijano, en el sótano, a modo de cripta, tiene lugar una performance titulada De cuerpo presente. Una mujer desnuda yace tumbada en el suelo, está inmóvil, con un saco cubriéndole el rostro y rodeada de cuerdas. Se accede al espacio a través de una escalinata estrecha, la luz de la sala es tenue. El ambiente cambia radicalmente. Estamos ante lo que parece un cadáver, un cuerpo inerte, acompañado por flores blancas y once velas votivas rojas que tintinean e impregnan el espacio de olor a cera. Entre las flores, una copia de la ficha resumen con los datos provisionales de victimas mortales por violencia de género, emitido por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. 2017 se cierra con un balance demoledor de 49 mujeres asesinadas, tres casos más en investigación y 24 menores huérfanos. 

Marc Montijano se contraprograma, para lanzar una reflexión sobre la alarmante cifra de victimas por violencia de género durante el pasado año en España. Un número intolerable de asesinatos machistas con los que convivimos con normalidad. En la parte superior de la galería continúa la inauguración tal cual, con el lógico tono festivo, sin importar lo que acontece abajo. Una metáfora de la realidad.


La acción no ha sido anunciada a los asistentes a la galería que contemplan con una copa en la mano las fotografías, dibujos, instalaciones e incluso una pequeña acción que está teniendo lugar, con un modelo introducido en una obra en forma de cubo. Como el propio artista ha explicado: “Mi idea era no anunciar la performance, salvo las personas directamente implicadas, nadie sabía nada. No quería que estuvieran prevenidos y con unas ideas preconcebidas, no es un acto festivo, ni un espectáculo, quiero denunciar una triste realidad. Cuando los asistentes a la inauguración bajen a la "cripta" y vean el cuerpo en el suelo, quiero que sientan un golpe interno, un impacto visual que les invite a reflexionar. Quería forzar este contraste entre ambos ambientes, existe una realidad paralela terrible en la que están inmersas muchas mujeres, y a la que solamente prestamos atención cuando el resultado ya es irremediable”. 

La acción De cuerpo presente, fue llevada a cabo en Factoría de arte y desarrollo el 18 de enero de 2018.

Hasta el 28 de febrero en Factoría de Arte y Desarrollo Madrid

La temporada de 2018 de Factoría de Arte y Desarrollo arranca el próximo jueves 18 de enero con Reliquias desde la periferia, la primera exposición individual en Madrid del artista Marc Montijano (n.1978). Un proyecto que revindica el papel descentralizado e independiente del arte en el siglo XXI. Montijano, defiende el carácter voluntariamente periférico de sus creaciones, trabaja y sigue trabajando la mayor parte de su tiempo desde Málaga, lanzando proyectos desde esta ciudad al sur de España, con una visión global y una difusión internacional.

La batalla del arte actual se juega con otras reglas que no son las geográficas. Como el propio artista indica: “Internet lo cambió todo hace unos años. Siempre he trabajado de un modo autónomo e independiente, con una vocación internacional intentando que el mensaje de mi trabajo llegue al mayor número de personas posibles”. 

Marc Montijano lleva años intentando apresar la esencia de sus performances de diversas maneras, indagando en multitud de medios y técnicas. En esta exposición nos muestra varios de estos trabajos, algunos con un carácter más documental, otros más reflexivo, pero siempre girando sobre el mismo universo, en clave espiritual, que ha construido y al que denomina Metamorfosis, formalmente repleto de cuerdas y sacos.

El chivo expiatorio

Los mecanismos de defensa de la mente son muy curiosos. Cuando uno sabe que ha errado se apresura a buscar un culpable, alguien a quien cargarle el muerto para poder respirar tranquilo. Siempre es mejor pensar que los demás son los malos. Afrontar con valentía los propios errores es un síntoma de madurez, una cualidad en desuso en un mundo simplón y epidérmico.

Vivimos es una sociedad de irresponsables, nadie tiene la culpa de nada, todos somos pobres victimas de las circunstancias. La estupidez humana es infinita. Decepción es la palabra que siento en este momento.

lunes, 8 de enero de 2018

Encuentros de acción: Performers emergentes en Madrid


En febrero dirijo unas jornadas sobre performance en Factoria de Arte y Desarrollo (Calle Valverde, 23 Madrid), orientadas a artistas jóvenes/emergentes. 
‘Encuentros de acción: Performers emergentes en Madrid’, tendrá lugar los días 15 y 16 de febrero. Cada uno de los artistas seleccionados tendrá la posibilidad de realizar una acción en Factoría de Arte y Desarrollo. Para los que estéis interesados aquí dejo las bases, el plazo termina el 31 de enero.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Reliquias desde la periferia

Falta menos de un mes para inaugurar mi próxima exposición, 'Reliquias desde la periferia' en Factoría de Arte y Desarrollo (del 11 de enero al 28 de febrero de 2018). Ese mes y medio viene lleno de proyectos. Yo que soy especialmente reacio a salir de mi cueva, confieso que estoy ilusionado con lo que viene.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Performance, performance art, accion


Cada vez creo menos en el ser humano, cada vez me apetece menos trabajar fuera de mi cueva-estudio. Cada vez me molesto menos en disimularlo. Las personas me dan mucha pereza, el mundo que crean me desespera. Y sin embargo persisto. Sigo desplegando mi mundo, porque cada vez creo más en la necesidad de un arte activo, incisivo, que no sea inocuo, un arte que se incruste en el día a día, un arte social, político, molesto. Un arte que busque cambiar algo, aunque no lo consiga. Un arte vivo, un arte que sucede ahora, que se agarra a la actualidad, que sólo se pueda hacer en este instante, un arte de acción.

Con mi trabajo intento contar mi versión de los hechos, del tiempo que vivo, un reflejo de lo que veo y, sobre todo, de lo que siento. Las denominaciones me importan muy poco (live art, performance, performance art, action art, acción, arte vivo o simplemente arte), para mí es una necesidad.