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lunes, 20 de octubre de 2025

Puesta en marcha del proyecto Ciudad caníbal

CIUDAD CANÍBAL: MARC MONTIJANO RETRATA EN SU NUEVO PROYECTO LA DEGRADACIÓN MORAL TRAS LA CRISIS DE LA VIVIENDA
El artista denuncia, con una mirada ácida, cómo la avaricia colectiva ha convertido a nuestras ciudades en lugares cada vez más difíciles de habitar.

Ciudad caníbal es un retrato de la degradación moral en la que vivimos. Ahora todos queremos nuestra parte del pastel. Todos somos víctimas y verdugos en este grotesco juego. Ya no basta con señalar a los poderosos, los culpables somos también nosotros. Nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros vecinos, nosotros mismos. Nuestra avaricia.

Claro que hay fondos de inversión especulando y políticos corruptos poniendo la mano, pero la acusación es más incómoda y directa: la especulación se ha normalizado en la vida cotidiana. Vecinos que alquilan pisos a precios abusivos en un barrio de trabajadores, sin el menor cargo de conciencia; locales humildes reconvertidos de la noche a la mañana en apartamentos turísticos o minúsculos pisos de alquiler; inhumanos sótanos interiores, que antes servían como almacén de trastos, ofertados como ‘acogedores estudios’ por precios desorbitados.

La sociedad descarga infantilmente la culpa en los gobernantes, pero, en demasiadas ocasiones, el mal lo hacemos nosotros, sin coacción. Ciudad caníbal retrata la sociedad egoísta e irresponsable en la que nos hemos convertido, documenta artísticamente una realidad que nos debería avergonzar.

martes, 17 de junio de 2025

You're a Slave

Se trata de la fotografía de un post-it amarillo, sobre el que he escrito la frase “You're a Slave” (Eres un esclavo), acompañada de un sencillo dibujo de una cara sonriente y tres XXX. La fotografía del post-it es vista a través de la pantalla de mi iPhone, y esta escena es a su vez fotografiada por otro iPhone, estableciendo un juego de capas entre lo real, lo mediatizado y lo reproducido.

Vivimos en una época en la que la libertad se ha convertido en una ilusión cuidadosamente construida. Como ciudadanos, aceptamos de forma voluntaria una nueva forma de esclavitud: la que se disfraza de conexión, de información, de entretenimiento, de seguridad, de modernidad. Nos controlan a través del móvil, ese dispositivo al que acudimos cada pocos minutos como si fuera una necesidad vital. Nos atontan, nos han vuelto impacientes, infantiles, dependientes. Pagamos gustosos pequeñas fortunas por el último modelo para ser vigilados, manipulados, moldeados.

Las modas ya no nacen de la creatividad o del deseo colectivo, sino que se dictan desde algoritmos invisibles, desde intereses económicos y políticos que diseñan no solo lo que consumimos, sino también lo que pensamos. Creemos elegir, pero solo repetimos consignas. Nos rodea una desinformación constante, tan sofisticada que se camufla de verdad, y una vigilancia que ya no necesita imponerse con fuerza: la hemos interiorizado.

Nos dicen qué desear, qué odiar, a quién temer, por quién votar. Y lo aceptamos. Porque es cómodo. Porque distrae. Porque mirar de frente la pérdida de libertad sería demasiado incómodo. Hemos cambiado la autonomía por comodidad. La crítica por el like. La reflexión por la inmediatez. Y así, bajo la apariencia de ciudadanos libres, somos esclavos que pagan por sus propias cadenas.

xxx

This is a photograph of a yellow post-it note, on which I quickly wrote the phrase “You're a Slave”, accompanied by a simple drawing of a smiling face and three XXX. The post-it is seen through the screen of my iPhone, and this scene is then photographed by another iPhone, creating a layered play between reality, mediation, and reproduction.

We live in an era where freedom has become a carefully constructed illusion. As citizens, we voluntarily accept a new form of slavery—one disguised as connection, information, entertainment, security, modernity. We are controlled through our phones, those devices we check every few minutes as if they were a vital necessity. They dull us, make us impatient, infantilized, dependent. We willingly pay small fortunes for the latest model so that we can be watched, manipulated, shaped.

Trends no longer emerge from creativity or collective desire; they are dictated by invisible algorithms, by economic and political interests that design not only what we consume, but also what we think. We believe we are choosing, but we merely repeat slogans. We are surrounded by constant disinformation, so sophisticated it disguises itself as truth, and by surveillance that no longer needs to be enforced—it has been internalized.

We are told what to desire, what to hate, whom to fear, whom to vote for. And we accept it. Because it’s comfortable. Because it distracts. Because facing the loss of freedom head-on would be too unsettling. We’ve traded autonomy for convenience. Criticism for likes. Reflection for immediacy. And so, under the appearance of free citizens, we are slaves who pay for our own chains.

#politicart #socialart #artepolitico #control #manipulacion #poeticasdelcapitalismo

viernes, 16 de febrero de 2024

Declaración de intenciones (Statement)

Desde hace un tiempo, estoy inmerso en la búsqueda. En mis último trabajos las cuerdas lo invaden todo, salen y entran de la obra. Se expanden. Se han convertido aún más en el eje central. Son pintadas, dibujadas, fotografiadas y están presentes. Me atan en un proceso de introspección, íntimo y silencioso.

2024 está siendo un periodo de reflexión, estoy inmerso en un cambio hacia un lugar que desconozco. Nunca me he ligado a un modo de expresión, aunque mis performances sean más conocidas que mis pinturas o mis objetos.

Mis obras mutan, cambian, están vivas. Juego con lo efímero, lo temporal, lo pasajero. Nada permanece eternamente por lo que aferrarse al objeto material es absurdo. Me interesa la idea, el acto creativo, la energía del proceso, la acción de crear. Y no tanto el objeto resultante como mercancía.

Reutilizo y reciclo constantemente mis piezas, no quiero acumular, busco un arte lo más sostenible posible. Como ya he indicado en otras ocasiones, evito la producción masiva de obras físicas, para minimizar la generación de residuos y la utilización de recursos naturales, abogando por un enfoque más ético y respetuoso con el medio ambiente.

viernes, 29 de diciembre de 2023

Manifiesto inmaterial

El lenguaje de los pájaros, 2023.
En 2024 comienza un nuevo ciclo.

Quiero hundirme en mis raíces y en el universo filosófico que me sostiene, sin paracaídas. Siento que, con la renuncia a la venta del objeto material, he comprado mi libertad. Este cambio de actitud no es un capricho, es un posicionamiento político. No creo que el arte deba ser un producto de consumo más dentro de nuestra sociedad capitalista. Un universo lleno de modas, intereses, injerencias y planteamientos superficiales que me incomodan. Mi mirada es otra, llevo años buceando en nuestra parte espiritual y desarrollando proyectos sociales y políticos, por lo que formar parte del problema me creaba muchas contradicciones.

Respeto todos los puntos de vista, pero bajo el paraguas de mis investigaciones y, sobre todo, bajo el escrutinio de mi conciencia resultaba doloroso e incoherente seguir viviendo una mentira. Desde hace cuatro o cinco años ya era insostenible esta situación. La mayoría de mis proyectos no estaban a la venta. Mi conciencia me impedía vender una instalación hecha con trozos de pateras naufragadas o una videoperformance que trata sobre la violencia vicaria. Comerciar con eso sería una abominación.

Esta renuncia en firme al mercado del arte me permite dar un paso más. Sigo empleando el arte como herramienta social, ahora más que nunca, ya que sin el producto material no hay posibles atajos, distracciones o condicionantes. Mato la posibilidad de la tentación, hago lo que hago porque creo que es lo que debo hacer. No participo del circo, ni debo rendir pleitesía a nadie, no pretendo encajar ni gustar, solamente quiero investigar para seguir avanzando. Este punto de vista no es nuevo en mí, como escribí en Miserere Nobis III, una de mis obras, en 2021: “No decoro casas, ni fabrico juguetes, ahora que está tan de moda el arte superficial, propio de nuestra sociedad decadente, materialista e infantilizada”. Esas palabras expresaban algo que ya sentía, y encajan con el espíritu actual, pero todavía no me atrevía a romper con el mercado, con las galerías, con el coleccionismo…

En este momento, con mi nuevo proyecto, Cordes i paraules, juego e investigo sin pretender nada material a cambio, buceo en clave íntima dentro del acto creativo con total libertad, sin contradicciones ni dilemas morales. Siguiendo la estela de El lenguaje de los pájaros (2023), estoy enfocado en un trabajo más pausado, más reflexivo y conceptual, para elaborar un fruto efímero con el mayor mimo posible, a la disposición de quien lo pueda ver. No hay obra más allá de la experiencia, de la vivencia, del momento.

Continuaré haciendo muchos proyectos, los documentaré o los elaboraré para poder mostrarlos, pero no se podrán comprar. No vendo objetos, ni fetiches, no hago productos comerciales ni piezas decorativas. Mi trabajo artístico, a partir de 2024, no se puede coleccionar, no se puede poseer, tan solo se puede vivir, experimentar o sentir. No está a la venta. Daré aún más prioridad a lo inmaterial. Es decir, seguiré dando conferencias, haciendo performances, creando diversas acciones e instalaciones efímeras y exhibiendo videos y fotografías en museos e instituciones culturales, pero una vez hechas se desvanecerán. Los particulares no podrán comprarlas, ni adquirir tampoco ningún producto derivado. No cierro la puerta a las instituciones que quieran conservar mi trabajo, pero por el momento no participo del circuito comercial. Necesito tomarme un tiempo, parar y reflexionar.

Existe el problema que como sociedad valoramos poco aquello que no cuesta dinero. Cuanto más caro más ansiado. Yo no regalo mi arte, sigue siendo costoso, pero ahora es mucho más sutil y escurridizo, no se puede poseer.

Como dijo San Ignacio: “Avanza y prende fuego al mundo”. FELIZ 2024.