viernes, 3 de marzo de 2017

Reflexión de viernes

Avanzando poco a poco, a mi ritmo. A través de un universo paralelo que hemos construido nosotros, intentando no contaminarme demasiado de los humores que sobrepasan el grueso muro. Supuraciones cargadas de envidia y mediocridad, serpentean en la lejanía. Mi olfato, que nunca me engaña, me anuncia su característico hedor.

Seres aburridos y amargados, sin nada que aportar, murmuran entre risas, animados por los titiriteros del arte, aquelarres atiborrados de veneno. Tristes personajes que se regocijan en su patetismo. Perdedores protegidos bajo su frágil castillo de naipes. El siglo XXI no es distinto a los anteriores, los cerdos siguen retozando en el fango.